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Cumbre vaticana contra abusos

Mons. Luis Argüello, portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y Obispo auxiliar de Valladolid, explicó durante una entrevista en la Cadena Cope algunos de los principales puntos de la Cumbre contra los abusos sexuales que está teniendo lugar en el Vaticano hasta el próximo día 24 de febrero.

21 de febrero de 2019
Según explicó el Prelado, este encuentro en el que participan todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo y superiores de congregaciones, entre ellos el Cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la CEE, supone recoger el trabajo realizado “muy a tientas desde principio de los años 80 y con mucha decisión a partir del 2002 y no digamos en el pontificado de Francisco”.

En ese sentido aseguró que se pretende “caer en la cuenta de que [la Iglesia] tiene muchas cosas por las que pedir  perdón y muchas personas a las que mirar a los ojos y pedirles perdón”, porque reconoció que en ocasiones el abordaje y gestión de los problemas “no se ha hecho del todo bien por parte de los responsables, pero también por un clima social y en la Iglesia a la hora de valorar determinados comportamientos”.

También aseguró que “con motivo de la preparación de este encuentro y en los últimos años se está haciendo un gran esfuerzo, en cuanto a medidas formativas, preventivas y todo lo que tiene que ser la colaboración con las autoridades civiles en un encuentro como el de estos días en el que está representado todo el mundo, porque las legislaciones en un sitio y otro del mundo son muy distintas”.


Un momento, que según explicó el portavoz de la CEE, debe servir “para que la Iglesia pueda ponerse a punto para colaborar con toda la sociedad a la hora de abordar esta situación”.

Mons. Argüello hizo un repaso sobre el tratamiento de los casos de abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia y recordó que en los años 80 “se comenzó a tomar conciencia que llega a la situación de abordar medidas, que es cuando en el año 2002 la Santa Sede, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pide a las diócesis del mundo que estos delitos sean considerados “delitos graves” en la expresión del propio Código de Derecho Canónico, con lo que supone esto a la forma de abordarlos de colaboración con las administraciones públicas y con sanciones graves”.

Además subrayó que en esa época en la que la Iglesia comienza a tomar medidas ante estos casos, “en España baja la edad penal en lo que puede ser el consentimiento para las relaciones sexuales. Mientras que en la Iglesia este consentimiento está vinculado a la mayoría de edad” y por lo tanto, “en la Iglesia la forma de contar la prescripción comienza más tarde y con más tiempo, incluso en estos delitos más graves no se cuenta la prescripción”.

En ese sentido subrayó que aunque “la prescripción [de los delitos] es un buen invento para construir la civilización, para regenerar la memoria, mirar hacia delante”, sin embargo explicó que “hay determinados delitos en el que todas la precauciones a la hora de evitar las repeticiones” son pocas.

“La Iglesia como institución da este paso, y muchas otras instituciones también están afectadas en este problema social global y creo que aunque a veces lo hayamos hecho tarde y no muy bien del todo, estamos plenamente decididos a mejorar la forma de hacer, sabiendo que las cuestiones que radican en la libertad y en el mal no se erradica nunca del todo”, aseguró el Prelado.

Carta del Ministerio de Justicia

Mons. Argüello también habló sobre una carta remitida al Presidente de la Conferencia Episcopal Española por parte del Ministerio de Justicia en la que pedía información sobre todos los casos de abusos sexuales a menores que de los que se tiene conocimiento. La ministra de Justicia, Dolores Delgado, había dado la noticia del envío de esta carta y del consiguiente requerimiento de información en una entrevista a pesar de que la carta no había sido recibida todavía por parte de la CEE.

En ese sentido el Prelado explicó que la carta “se recibió en la noche” y subrayó que  el hecho de que el Ministerio de Justicia “ponga solo el foco en los abusos en la Iglesia, desenfoca. Porque es un problema global, social, en el que la iglesia quiere colaborar en el reconocimiento de sus casos y renovación de sus formas de hacer”.

En ese sentido, el Obispo auxiliar de Valladolid también subrayó que “la situación ha sido y es dolorosa en las personas afectadas y en la credibilidad”. Pero recordó “la gran mayoría de sacerdotes y religiosos cuyo comportamiento es ejemplar o, al menos, normal de lo que se puede esperar de una persona consagrada”.

“Asuntos así y también la forma de haberlos abordado daña a la credibilidad de la Iglesia, de ahí nuestro interés en el reconocimiento de los hechos, la petición de perdón y de la puesta en marcha de los protocolos y medidas que puedan ayudarnos a abordar las situaciones”, afirmó.

“El Papa Francisco con esta misma convocatoria de esta reunión que comienza ahora en Roma es suficiente motivo para poder confiar en la credibilidad de lo que la Iglesia ha hecho y va a hacer a partir de ahora”, explicó.

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