sábado, 16 de junio de 2018

El hundimiento del PRItanic

16 de junio de 2018 / Rodolfo Ruiz / e-consulta
Algo grave, muy grave, pasa en el PRI de Puebla y en la campaña de su candidato a la gubernatura Enrique Doger Guerrero.

El ex rector de la BUAP y ex presidente municipal de Puebla se queja de la falta de apoyo y recursos por parte del CEN del PRI y de algunas instancias gubernamentales que supuestamente apadrinarían su campaña.

A su vez, los dirigentes y operadores electorales del CEN y del candidato presidencial José Antonio Meade perciben que Enrique Doger está en tratos, sino es que ya tiene un acuerdo político y hasta económico con el ex gobernador Rafael Moreno Valle.

El distanciamiento comenzó a hacerse evidente la noche del lunes después del primer y único debate de candidatos a la gubernatura organizado por el Instituto Electoral del Estado (IEE).

Esa noche el presidente del CEN del PRI, René Juárez Cisneros, quien acompañó a Enrique Doger al debate, salió molesto del auditorio del hotel Marriot, donde fueron concentrados los invitados especiales.

Luis Miguel Barbosa, el abanderado a la gubernatura de la coalición Juntos Haremos Historia, lo acusó de haber traicionado al PRI y de hacerle el trabajo sucio a Rafael Moreno Valle y a su esposa, Martha Erika Alonso, la candidata de la alianza Por Puebla al Frente, a la que en el debate se rehusó a criticar.

Juárez Cisneros ni siquiera esperó a su candidato, y eso que se había comprometido a dar junto con él una conferencia de prensa, en uno de los salones del hotel que expresamente se alquiló y montó para la ocasión. Simplemente se fue. Lo acompañaron a su camioneta el dirigente estatal del PRI, Javier Casique Zárate, y el delegado especial el senador José María Tapia Franco, pero había tensión, mucha tensión en el ambiente.

Los problemas en el PRI han continuado. La delegada del CEN, María Esther Scherman, es una especie de fantasma viviente. Poco contacto tiene con la burbuja del candidato a la gubernatura, no participa en el cuarto de guerra, ni en la estrategia general de la campaña.

En la práctica ha sido reemplazada por el delegado especial José María Tapia, a quien se le ha dado el control y el dinero de la estructura electoral y de movilización.

Al interior del PRI hay desánimo e incertidumbre, no sólo porque su candidato a la gubernatura parece más preocupado en pegarle a Barbosa que en ganar votos, sino porque nadie en el priísmo poblano le hace segunda a su candidato presidencial.

Tan descompuestas se ven las cosas que incluso trasciende que la gira de José Antonio Meade prevista para el viernes de la semana entrante podría recortarse, por la apatía de Enrique Doger, las deserciones, traiciones y la falta de dinero en las campañas de los candidatos al Congreso de la Unión, a presidentes municipales y a diputados al Congreso del estado.

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¿Le dice algo el nombre de Jorge Eduardo Gamboa Torres?



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