viernes, 1 de septiembre de 2017

Abuso de José Juan contra comerciantes humildes

Fauna Política

Excesivo el cobro a comerciantes humildes en Cholula

Rodolfo Herrera Charolet

·        Más de 4 mil pesos por metro cuadrado y por 15 días, deben pagar los vendedores de artesanías.

Contradictorio es el discurso y la forma de conducirse del aún presidente municipal de San Pedro Cholula y aún militante del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), José Juan Espinosa Torres, quien aparentemente desde el pasado primero de septiembre de 2017, habría dejado de promocionar al partido del tabasqueño y utilizar sus colores institucionales. En virtud de que no fue electo coordinador de organización para la gubernatura del Estado, ni para la primera fórmula del Senado. Igual suerte lo acompañaron; su esposa, la también ex diputada local, Nancy de la Sierra Arámburu; y el más cercano de sus colaboradores, el multipartidista y titular de Desarrollo Social del municipio, Luis Alberto Arriaga Lila.

Las quejas de cientos de vendedores de artesanías y ambulantes itinerantes, han provocado el aumento del malestar de la ciudadanía, tras enterarse que nuevamente la tradicional feria cholulteca fue concesionada a una particular, la misma que ha usufructuado el espacio público al margen de la ley de ingresos del municipio y las leyes fiscales, realizando actos de comercio por medio de una organización de la sociedad civil que se duda de su existencia y que presumiblemente representa legalmente una señora, que tiene un local en el mercado municipal, de nombre Martha Montes Mancilla.

La queja se deriva del acoso, persecución y cobros excesivos que realiza dicha mujer, como concesionaria del espacio público durante la feria cholulteca, quien pretende cobrar entre 3 mil y 5 mil pesos por metro cuadrado a los pequeños comerciantes de artesanías. En el caso de los comerciantes de comunidades indígenas deberán pagar entre 300 y 500 pesos diarios por cada metro que utilicen del espacio público por día que dure el trueque. Importes que resultan excesivos, tomando en cuenta que al terminar la jornada, duermen en la vía pública y en el Portal Guerrero, junto a sus puestos entre el frío y la humedad que invade sus puestos. Escasamente guarecidos con bolsas y lonas de plástico, unos, sobre petates y tablas para evitar el agua acumulada en el piso, los humildes comerciantes sobreviven a su tradicional trueque que se remonta desde la época prehispánica.

María una mujer humilde que conocí en una reunión con artesanos itinerantes, me contó que hace un año trajo a su hijo pequeño al trueque, ella vendía frutas de temporada y como los del gobierno de Espinosa Torres le cobraron 300 pesos diarios, algunas veces ella y su vástago comían un solo día, uno de esos días, los comerciantes fueron muchos y no cupieron en el portal, ni bajo las lonas de los puestos, cuando calló una tremenda tormenta. Así que con sus ropas húmedas durmieron bajo el portal, frente a la entrada del Hotel Calli, en donde don Isaac les regaló unas cajas de cartón y una ropa seca para el niño. Pasó la policía y les exigió que mostrara el brazalete de pago y se los mostró y la dejaron dormir en paz. Su hijo a consecuencia de esa humedad, enfermó días después. Se agravó y lo llevó al hospital, pero no tenía dinero para las medicinas. En esta feria cholulteca, la que hoy toca, su hijo no la acompaña y ya empeñó lo tele que le regaló el gobierno para pagar el derecho de piso. Para vender lo único que tiene, frutas de temporada esperando que un ángel en el cielo le haga un milagro.

La falta de sensibilidad del aún alcalde cholulteca, contrasta y es ajena a los principios ideológicos con los cuales se conduce el aspirante presidencial de la república Andrés Manuel López Obrador, puesto que lejos de apoyar y ser solidario con la gente del pueblo que se encuentra en condiciones de pobreza y pobreza extrema, los maltrata y despoja de lo más preciado y única forma de sobrevivencia. Puesto que, aquellos que no pagan a la concesionaria, deben sufrir las consecuencias, de arresto o despojo de sus mercancías.

Así entre frutas de temporada, tapetes y canastas de palma, platos de barro y nueces. Las oficinas públicas lucen entre los papeles de expedientes. Porque dichos productos incautados, forman parte del botín de funcionarios que sin escrúpulos sucumben a la tentación que les ha enseñado su alcalde, despojar a los que menos tiene.

Hay voces en el gobierno cholulteca que afirman que "esos" comerciantes no son cholultecas y no tienen derecho a exigir un espacio para vender sus productos, los mismos que al realizar su venta pueden mitigar el sufrimiento de su existencia. Sea legal, componenda o un acto de insensibilidad, sigue siendo excesivo el cobro a comerciantes humildes en Cholula.

¿O no lo cree usted?

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