miércoles, 29 de marzo de 2017

Lastiri y su paso por SEDESOL

El columnista pone al descubierto la trama urdida por Juan Carlos Lastiri, ex subsecretario de la Sedesol, y su mano derecha, Juan Manuel López Arroyo, para desviar recursos de la dependencia por más de 60 mdp

Las Serpientes

Por Ricardo Morales Sánchez /@riva_leo

El subsecretario federal de la Sedatu y su lugarteniente, el delegado en Puebla de esta dependencia, Juan Manuel López Arroyo, habrían desviado tan solo en 2015 recursos por más de 60 millones de pesos durante su paso por la Secretaría de Desarrollo Social, al mandoen ese entonces de Chayito Robles.


Estos recursos, originalmente destinados para la contratación de los llamados Coordinadores Técnicos Sociales (CTS), fueron desviados para la contratación de operadores políticos, encargados de organizar los actos de campaña disfrazados de asambleas públicas comunitarias a favor de quien en 2005 era subsecretario de la Sedesol y que busca convertirse en el candidato del Partido Revolucionario Institucional a Casa Puebla.

Para Puebla se autorizó un total de mil 500 plazas de CTS, cuyos sueldos mensuales fueron, en teoría, de 15 mil, 25 mil y 40 mil pesos mensuales; sin embargo, a los Coordinadores Técnicos Sociales nunca se les vio trabajar en su función respectiva.

De acuerdo con los Lineamientos Generales para la Operación del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), los CTS se encargarían de fortalecer la coordinación intergubernamental y la implementación de la perspectiva de Desarrollo Regional que coadyuvara a la consecución de un eficiente combate a la pobreza y el desarrollo social regional, por medio del trabajo continuo, y la vinculación con servidores públicos de los tres órdenes de gobierno.

Nada de eso sucedió en Puebla porque los CTS no existieron; los pocos que recibieron los referidos sueldos fueron asignados a la “operación acarreo” y al servicio de familiares de empleados de la Sedesol. Un caso concreto es el de una empleada de la Secretaría de Desarrollo Social, la cual en vez de operar como coordinadora, pasó a ser secretaria particular de la esposa de López Arroyo. Casos como este hay más, sin que ello implique que hayan sido cubiertas las mil 500 plazas autorizadas por Rosario Robles.

Un número aproximado, conservador, de plazas realmente pagadas y ocupadas –por los recomendados de López Arroyo– se estima en 300 por lo que la pregunta obligada es: ¿a los bolsillos de quién fueron a parar los sueldos equivalentes a las mil 200 plazas restantes?

Calculando, serían 52 millones de pesos comprobados con papelería de documentos personales de empleados temporales, de esos que en la Sedesol sobran.

Pero el hedor a corrupción aún da para más. Resulta que al finalizar los contratos de los CTS algunos tuvieron el valor de expresar su inconformidad ante los que les solicitaron sus documentos, recibiendo únicamente cerrazón y oídos sordos a sus reclamos, por lo que algunas quejas llegaron a las oficinas de la Comisión Nacional de Derecho Humanos (CNDH) en la Ciudad de México, donde tampoco recibieron una respuesta que coadyuvara al reclamo, que era, en esencia, recibir el pago íntegro de sus sueldos.

Así es como funciona la maquinaria electoral de la Sedatu, “conchabando” a Rosario Robles para que les autorice la ejecución de millones de pesos, desviando esos recursos para cumplir su hasta ahora fallido sueño de ser candidato a gobernador, solventando gastos con documentación apócrifa y quedándose con los sueldos de quienes ilusamente creyeron en sus promesas.

Ahora empezamos a entender las causas que generaron el fracaso de la Cruzada Nacional contra el Hambre, que son las mismas que mueven a México hacia un destino indeseable. La pregunta es: ¿hasta cuándo, la “Tapadería” Superior de la Federación hará su trabajo?

Finalmente, reto a López Arroyo a que me presten el padrón completo de los Coordinadores de Técnicos Sociales para que los crucemos. ¿Le entra?



Lastiri niega desvío millonario para su imagen; “fue para la Sedesol”, dice

2017-03-29 | 24 Horas Puebla | Por: Berenice Martínez | Foto: Archivo Agencia Es-Imagen 
Juan Carlos Lastiri Quirós, subsecretario de la Secretaría de DesarrolloAgrario, Territorial y Urbano, aclaró que la auditoría por la supuesta desviación de más de 60 millones de pesos en 2015 de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) no es hacia su persona sino hacia la Unidad de Planeación de esa dependencia.

Esto tras darse a conocer que los recursos millonarios presuntamente desviados fueron destinados para promover su imagen en campañas disfrazadas de asambleas públicas comunitarias, cuando el dinero debía ocuparse para contratar Coordinadores Técnicos Sociales (CTS).

El funcionario priista contestó que la revisión de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) se realiza por las observaciones encontradas 2015 a las áreas de la oficialía mayor y la Unidad de Planeación de la Sedesol, mas no hacia la subsecretaría o a su persona.

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