sábado, 25 de febrero de 2017

Biestro dirigente imberbe de MORENA

Manzanilla: con la brújula de espaldas

CAMBIO |  Javier Arellano Ramírez

La escena es propia de una tragicomedia. Hace poco tiempo rompió relaciones políticas con su cuñado y se fue a la otra esquina precisamente a apoyar a uno de sus adversarios. Y desde entonces es claro que trae la brújula de espaldas.

Fernando Manzanilla Prieto el otrora “poder detrás del trono” simplemente no acaba de encontrar ni ruta, ni camino propio. Tal parece que afanosa, obsesivamente trata de quitarse, de desprenderse, de arrancarse la etiqueta de cuñado de Moreno Valle, pero por más que la jala solo logra remover pedazos de piel.

Así se vio cuando fue a refugiarse al proyecto de Ernesto Cordero en su endeble búsqueda de la dirigencia panista. Manzanilla se ofreció como operador, estratega, gurú, pero el proyecto simplemente no caminó. En aquella noche triste Cordero salió con el rostro desencajado por el resentimiento y el odio en contra de todos aquellos que operaron en su contra. Claramente había una dedicatoria al entonces gobernador de Puebla.

Luego de aquel descalabro Manzanilla se fue a la oscuridad; dejó de hacer proselitismo político, canceló las apariciones públicas, cesó sus declaraciones.

Tal parecía que ya había claudicado en la intentona de rivalizar con su cuñado. Pero no; solo estaba tomando aire, tiempo, buscando una nueva ruta para confrontarse con quien alguna vez fue su álter ego.

Hace unos días el consumado periodista Valentín Varillas adelantó en su columna “La Tempestad” que Manzanilla buscaba afanosamente el cobijo del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); aquella entrega publicada en el portal Status prendió las alertas en el primer círculo morenovallista.

El pasado fin de semana Fernando reapareció durante la visita de Andrés Manuel López Obrador a Puebla. Ahí mostró sus intenciones de pertenecer, de cobijarse en la organización del Peje.

Así pues, de aquel joven que perteneció a un gabinete priista, como funcionario de la Secretaría de Finanzas y Administración, luego se convirtió en simpatizante albiazul en apoyo a su cuñado; posteriormente respaldó a otro panista, Ernesto Cordero, ahora aparece buscando sombra bajo el árbol de la izquierda crítica de México.  Toda una ruta que claramente deja ver que Manzanilla trae la brújula de espaldas.

No importa que Andrés Manuel encabece las preferencias electorales rumbo al 2018; tampoco importa que MORENA sea una ola avasalladora, imponente que recorre las plazas, los parques, las explanadas de todo el país.

Lo que Fernando no entiende es que su pasado siempre lo perseguirá; siempre seguirá siendo el cuñado pequeño, aquel que quiere rivalizar con un pariente político al que ni remotamente puede alcanzar.

También queda claro que la dirigencia poblana de MORENA tiene una evidente, inocultable predilección por la presencia de Manzanilla.

El imberbe dirigente del referido partido Gabriel Biestro Medinilla declaró que la rechifla a Fernando Manzanilla y a José Juan Espinosa “no fue tanta”. Es decir qué tanto es tantito.

Que un ex simpatizante del PRI, luego del PAN, ahora se presente en un acto de MORENA y reciba la rechifla popular “no es tanto”, no es tan significativo, es algo a lo que debe acostumbrarse.

El hecho de que el obvio Biestro Medinilla salga a defender la presencia de Fernando en el acto de Andrés Manuel es la clara demostración de que en realidad le están abriendo espacio, le comienzan a dar cancha en la escena pejista.

Todo indica que efectivamente Manzanilla tiene la intención de convertirse en el candidato de MORENA el año 2018. Falta poco para que veamos mayores evidencias.

Como siempre quedo a sus órdenes en cupula99@yahoo.com, sin mx.

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