martes, 3 de enero de 2017

La realidad del Impuesto a la Plusvalía Inmobiliaria

Esto circula en redes sociales (muy parecido a un hoax) 
Mientras desvían la atención del pueblo con el gasolinazo, Hoy el congreso aprobó una ley de impuesto sobre la *"plusvalía " de bienes inmuebles* ese valor agregado era lo único tangible y real con lo que contaban los propietarios de un bien raíz, ¿cómo es eso? Cuando tu cómo persona, construyes o compras tu casa, que incluso en la mayoría de las ocasiones pasa en el futuro a ser patrimonio de tus seres queridos. Lo haces pensando en el valor que adquirirá ese inmueble al paso de los años, lo cual significa *SEGURIDAD FAMILIAR*, ahora resulta que ese valor agregado será y pasará a ser propiedad del Gobierno de cada entidad!!!! dizque por que el gobierno contribuye a que la plusvalía del bien inmueble se incrementa por las obras aledañas a esa propiedad creadas por él mismo, tales como parques, servicios, y demás!!!! olvidando que esos servicios de por sí, se pagan con lo impuestos de los ciudadanos y ahora pretenden quedarse con lo único que garantiza seguridad a los ciudadanos!!!! si tu casa costó $700,000 mil pesos y pasados dos años tu casa incremento un porcentaje % (x) al venderla tu valor de plusvalía es tuyo y de nadie más y el gobierno pretende quedarse con esa ganancia!!!! lo cual implica que sólo recibirás $700,000 mil pesos que corresponde al valor de adquisición!!!! y ahora ¿dónde más nos van a pegar? eso es *¡¡¡no tener madre!!!* sin contar que ya de por sí pagas impuestos por enajenación y venta que pagas en las notarías al realizar una transacción de compra venta!!! ¿que nos espera? ¿que le espera a nuestros hijos? Despierta si eres mexicano y amas a tu país haz algo!!! comienza por publicar esto como protesta hasta hacerlo viral o incluso dejar ver la inconformidad como ciudadano... ¡¡¡PIENSA!!! 
Desde luego que dicho texto es tendencioso y no se ajusta a la realidad, además que únicamente es un debate que pertenece a la Ciudad de México (CDMEX) y no a toda la República.

La realidad es esta:

2017 0103 | En un intento de evitar mayores daños a su imagen y gobierno, Miguel Mancera reveló ayer que envió a la Asamblea Constituyente una sugerencia para eliminar el artículo 27, apartado C, numeral 7, del Proyecto de Constitución de la Ciudad de México, que habla de la plusvalía de los inmuebles. 

Ese polémico artículo, que le atrajo una cascada de duras críticas en redes sociales y encendió los focos rojos entre los capitalinos, dice, textual:

“Los incrementos en el valor del suelo derivados del proceso de urbanización se considerarán parte de la riqueza pública de la Ciudad. La Ley regulará su aprovechamiento para restablecer los ecosistemas y las zonas degradadas de la Ciudad”.

A la oposición le pusieron el balón y chutó con fuerza. El senador panista Ernesto Cordero, constituyente, lo etiquetó como un nuevo impuesto confiscatorio al puro estilo de “la Unión Soviética”.  

La pésima redacción del citado artículo permitió a los adversarios políticos difundir la versión de que el Gobierno de la Ciudad confiscaría la plusvalía de casas, departamentos, locales, edificios…

La organización Change.org llegó incluso a señalar que la disposición significa un “adiós a la propiedad privada”. Abrió una campaña de rechazo a ese artículo que confisca la plusvalía de los inmuebles, “que es el producto del esfuerzo y sacrificio de muchas familias”. De inmediato juntó miles de firmas.

Al jefe de Gobierno le recetaron toda clase de lindezas en las redes sociales.

 Miguel Mancera reaccionó y pidió que, en lugar de ese artículo, se transcriba textual, en el Proyecto de Constitución, el artículo 122, apartado A, fracción quinta de la Carta Magna, que establece:
“Las leyes federales no limitarán las facultades de la Ciudad de México para establecer las contribuciones sobre la propiedad inmobiliaria, su fraccionamiento, división, consolidación, traslación y mejora.

“Así como las que tengan por base el cambio de valor de los inmuebles y las derivadas de la prestación de servicios públicos a su cargo, ni concederán exenciones en relación con las mismas”.

Pero también el artículo 10, fracciones XII y XXI de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, que a la letra dice:

“Emitir y, en su caso, modificar la legislación local en materia de Derecho Urbano que permita contribuir al financiamiento, instrumentación del ordenamiento territorial y el Desarrollo Urbano y Metropolitano en condiciones de equidad.

“Así como para la recuperación de las inversiones públicas y el incremento de valor de la propiedad privada, generado por la consolidación y el crecimiento urbano”.

En otras palabras, quiere dejar las cosas como están y evitar confusiones e interpretaciones.

Facultades para el impuesto a la plusvalía las tenía. El error fue haberlo hecho explícito.

“Jamás ha existido la intención, por parte del grupo redactor, de crear un nuevo impuesto a los habitantes de la Ciudad de México”, puntualizó el jefe de Gobierno.

El PAN celebró el anuncio de Mancera. “Fue un gravísimo error como venía redactado. Jamás lo votaríamos así; qué bueno que aceptaron su error”, dijo el senador Cordero.
La plusvalía ha sido un elemento que ya es considerado como un impuesto en otros países.

En España, por ejemplo, las tasas van de 2.48% a 2.84% sobre el valor del terreno al momento de la enajenación.



¿Qué hacer si cobran impuestos a la plusvalía en CDMX?
Ante la posibilidad de que se cree un impuesto que grave la plusvalía de bienes inmuebles en la Ciudad de México, abogados aseguran que es viable ampararse por ser una disposición inconstitucional.

Luego que académicos, representantes de la iniciativa privada y legisladores consideraran y señalaran que la posible confiscación de la plusvalía en la Ciudad de México es inconstitucional, los diputados que están diseñando la Constitución de la capital dieron marcha atrás, modificando el proyecto.

Sin embargo, el pasado martes se aprobó la Ley de Vivienda de la Ciudad de México, que da pauta a la generación de nuevos impuestos, específicamente a la plusvalía.

“Por ahora no hay un nuevo impuesto a la plusvalía, pero lo que sí hace la Ley de Vivienda es dar pauta a un nuevo impuesto que puede aplicar a dueños de viviendas e inmobiliarias. El jefe de gobierno no vetó ésta”, dijo Raúl Carbajal, socio director de Carbajal Bermúdez.

Si una persona tiene un departamento valuado en un millón de pesos y en el rumbo hay procesos de urbanización como pavimentación o luminarias, el departamento aumentará su valor. En unos años podría costar 1 millón 400 mil pesos, y si el dueño decide venderlo tendría que pagar un impuesto sobre los 400 mil pesos de ganancia, explicó Manuel Velderrain, socio de Velderrain Asociados.

El jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera pidió a miembros de la Asamblea hacer cambios al artículo 94 de la nueva Ley de vivienda que establece que “el gobierno de la Ciudad de México deberá generar e implementar mecanismos para la captación de plusvalías generadas por las acciones urbanísticas”.

Pero en la Ley permanecen disposiciones como la fracción XX del artículo 26, que dan pauta al cobro de nuevos gravámenes.

TIPS

1. Por ahora no hay un impuesto a la plusvalía, pero la Ley de Vivienda de la Ciudad de México da pauta a la creación de nuevos impuestos.
2. Expertos recomiendan estar atentos ante el proceso de diseño de la Constitución de la Ciudad de México y de la publicación de la Ley de Vivienda.
3. De hacerse realidad un nuevo impuesto a la plusvalía, puedes ampararte ante un juez de distrito. Considera el beneficio económico que puedas obtener de este proceso y que el tiempo promedio para una resolución es de mínimo un año.

RECURRIR AL AMPARO

Ante la incertidumbre, dueños de departamentos y casas e inmobiliarias deberán estar atentos a discusiones secundarias a la Ley de Vivienda y la Constitución de la Ciudad de México. De hacerse realidad algún nuevo impuesto, una opción es recurrir al amparo, dijo Carbajal.

Al considerarse inconstitucional, la Corte resolvería a favor de los dueños de los inmuebles. “Un impuesto de 100 por ciento a las utilidades, plusvalía o renta sería un impuesto confiscatorio, por lo tanto inconstitucional. Además, la Federación ya grava estos ingresos, pero es un porcentaje”, dijo Velderrain.

Carbajal explicó que para solicitar un amparo y no aplique la nueva disposición, se debe iniciar 30 días después de entrada en vigor, especificando quienes serán las personas a las que se aplicaría el impuesto y de cuánto sería el porcentaje a pagar. Si pasa ese tiempo, se tienen 15 días después de que se pagó el impuesto o se hizo efectiva la disposición.

¿Qué es impuesto de la plusvalía?


La compra y venta de de bienes inmuebles y de terrenos entre particulares es una práctica muy común, ya que abarata el costo de las transacciones favoreciendo a ambas partes. Sin embargo mucha gente desconoce qué es el impuesto de la plusvalía, una cantidad que hay que abonar en la mayoría de casos.

El impuesto
A la hora de averiguar qué es el impuesto de plusvalía hay que tener en cuenta varios factores: en qué situaciones hay que pagar, qué plazos hay que cumplir, cantidades o subvenciones.

El impuesto de plusvalía consiste en el pago del incremento del valor de la propiedad con respecto al precio que se pagó por la misma en su momento. Normalmente lo debe pagar el vendedor, ya sea un terreno, casa, piso, garaje, etc. En caso de que el propietario resida en el extranjero, será el comprador quien deberá abonar la cantidad.

Se dispone de un mes para realizar este tramite desde la realización de la transferencia en caso de traspaso normales y de seis meses en casos de herencia, contando desde la muerte del propietario original. En caso de necesitarlo se pueden solicitar ampliaciones de plazo.

La base imponible sobre la que se genera este impuesto es fijada por los ayuntamientos en forma de porcentaje. Con él se obtiene el porcentaje a aplicar sobre el valor del terreno, multiplicándolo por el número de años de propiedad del terreno, nunca superando los 20.

Con la base imponible se calcula la cuota a pagar, aplicando el tipo de gravamen también fijado por el ayuntamiento, que no puede ser nunca superior al 30%.

A efectos de cálculo habrá que presentar en el ayuntamiento correspondiente al término municipal de la propiedad toda la documentación requerida, principalmente informes que indiquen la fecha de inicio de la plusvalía.

Exenciones
Una vez que se sabe qué es el impuesto de plusvalía es interesante conocer las exenciones. Estas básicamente se basan en aportaciones conyugales, transmisiones por divorcio a hijos o ex pareja, bienes de interés turístico-cultural (cuando se entregue un certificado que demuestre una inversión en conservación) o cuando el que debe pagar es una administración.

Mala redacción dice Mancera

  • Plusvalía no es un nuevo impuesto; estuvo mal redactado: Mancera
  • El mandatario capitalino aseveró que se trata de gravámenes ‘que se les cobra a las empresas que construyen’ inmuebles; ‘lo recibido se va destinado a obra pública’
  • El mandatario capitalino aseveró que se trata de gravámenes ‘que se les cobra a las empresas que construyen’ inmuebles; ‘lo recibido se va destinado a obra pública

En diciembre de 2016 Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, indicó que la plusvalía se trata de un elemento ya existente en la ley orgánica, que no se trata de un nuevo impuesto: ‘mucho menos lo pagará la ciudadanía en general; es falso que se le vaya a cobrar a la gente cuando venda su casa; ni siquiera era la intención. En entrevista telefónica con Adela Micha para Grupo Imagen.

Dijo que ‘el caso generó escándalo por la (mala) redacción; sugerí que se procediera a reincorporar lo comunicado; esto se trata de una contribución de mejora que se ha cobrado desde hace mucho tiempo: ¡no cuando vendes tu casa! ¡no lo pagará la ciudadanía!; para que se disipen las dudas, lo explicaré detenidamente, para todos’.

Imagina que tienes un departamento en (X) zona de la Ciudad de México; en dicha zona, una empresa inmobiliaria construirá tres o cuatro edificios; las autoridades le cobran un impuesto a las empresas que edifican los inmuebles; el dinero recibido se implementa para las banquetas, alumbrado, vialidades y (otras obras públicas) que la región demande”.

Acertó en que ‘el pago beneficiará a la comunidad; por poner otro ejemplo: a principios de 2017 se construirá el parque La Mexicana, Santa Fe, con una inversión de mil 500 millones de pesos: dicha obra se financiará con las plusvalías de obras realizadas por inmobiliarias en diversos parajes de la Ciudad de México’: ni un centavo del ciudadano de a pie.

— ¿Y con respecto a la junta que sostuviste ayer con gobernadores perredistas?

A esa reunión me invitaron porque la que convocó fue la dirigente partidista Alejandra Barrales; habló de temas de unidad. Quiero recordar que no estoy afiliado al PRD, pero lo que se debe de construir es un proyecto, convocar a la gente, se trata de una causa ciudadana, y se requieren partidos que impulsen desde abajo: que la gente reaccione, eso se espera.

Que ‘la gente reaccione como lo sucedido con la confusión de la plusvalía; (adelantó que) no estoy en competencia con gobernadores del PRD; nosotros vamos en una ruta clara, hablé con la unidad de la izquierda para construir algo más próspero para con México; el 2018 necesita que la gente convoque; el ejercicio de los derechos: eso es lo que vale.

Rechazan nuevo impuesto

La pretensión de cobrar un impuesto adicional a la venta de casas y departamentos en la Ciudad de México tuvo un rechazo generalizado de parte de la población y finalmente el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, lo vetó. Pero tendrá costos políticos.

Eso pasa cuando los gobernantes se juntan con estatistas y populistas.

No se puede andar del brazo de Muñoz Ledo, Dolores Padierna y compañía sin consecuencias.

La idea original era, según el artículo 26 de la nueva Constitución de la Ciudad de México: “Serán objetos de gravamen el aprovechamiento inmobiliario y la generación de plusvalías derivadas de la infraestructura urbana por el uso de suelo, del espacio público y edificable”.

Más atrás, en su artículo 21 se establecía: “Los incrementos en el valor del uso de suelo derivados del proceso de urbanización, se considerarán parte de la riqueza pública de la ciudad. La ley regulará su aprovechamiento para restaurar los ecosistemas y las zonas degradadas de la ciudad”.

En resumen: las mejoras que el gobierno capitalino haga en un entorno, se lo van a cobrar vía impuestos a los que vendan sus casas o departamentos y hayan sido beneficiados por esos trabajos.

Como si no fuera obligación del gobierno poner alumbrado, agua potable, drenaje, alcantarillado y pavimentar los baches en las calles, se lo quieren cargar al que vende una propiedad.

Además, para eso existe el impuesto predial, para pagar las obras que se hacen. No le pueden cobrar doble al ciudadano.

Es una visión estatista, populista y autoritaria.

No es extraño, pues varios personajes que encabezan el proyecto de Constitución de la CDMX son precisamente eso: estatistas, populistas y autoritarios.

¿O qué esperaban obtener como resultado de una Constitución hecha por Muñoz Ledo y asesores?

Una connotada constituyente, la senadora perredista Dolores Padierna, defendió el llamado impuesto a la plusvalía: “es obtener una recaudación de los incrementos de valor por causas ajenas al propietario, quien se ve altamente beneficiado por una inversión pública que realiza el gobierno”.

¿Lo ven? Así piensan y así lo plasman en su Constitución.

No son de otra manera, aunque se les quiera ver con ojos de aliados políticos, como hace el PAN, por ejemplo.

Según la senadora Padierna, “los inmuebles que pagarían este plusvalor son los directamente beneficiados por obras de infraestructura, electrificación, mobiliario urbano, reforestación, embellecimiento ostensiblemente caro y que se paga con recursos públicos… es un mecanismo para redistribuir la riqueza”.

Que no nos vengan a decir los perredistas que se trató de un “mal entendido”. Ahí están los artículos de la Constitución y las palabras de la senadora del PRD que defiende ese impuesto.

Con esa lógica, los inmuebles de Reforma tendrían que pagar, vía impuestos adicionales, el adefesio de púas de concreto que pusieron a manera de camellón.

¿Le preguntaron a la gente si quería esa obra de remozamiento? No. Pero se la cobrarían igual (autoritarismo) para dizque favorecer con ese impuesto a otras colonias y así “redistribuir la riqueza”.

El cobro del predial es redistributivo. Pero hacerlo doble, como se pretendía, es un abuso populista.

A ver si algunos personajes en el PAN, como Santiago Creel, “el rey de las alianzas”, toman nota de lo que resulta al hacer ronda con estatistas y populistas.



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