sábado, 2 de abril de 2016

Opinión

¿Puebla de los demonios?
Antonio Tenorio Adame
Viernes, Abril 1, 2016 
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La leyenda envuelve la fundación de la ciudad de Puebla cuando su cuadro urbano fue trazado por los propios ángeles, la realidad del tiempo transcurrido exhibe como su territorio ha sido despojado  por los demonios de la corrupción a partir del crecimiento urbano en la nueva Angelopolis.

En su orígenes hubo un decreto expropiatorio presidencial para declarar toda la zona de la Angelopolis de utilidad en beneficio de la ciudad de Puebla, siendo gobernado Mariano Piña Olaya, la ejecución del decreto se condicionó  a la previa entrega de un Plan Maestro regulador territorial que entregara el gobierno de la entidad, a fin que la Secretaria de Desarrollo Social , encabezada por Luis Donaldo Colosio, hiciera la entrega física al gobierno poblano.

Antes de que este requisito se cumpliera se intentó acceder al predio con la emisión de una ley reglamentaria que incluyeran todos los pre requisitos,  con dicho recurso sin fundamento el gobierno de Piña Olaya dispuso de todo el territorio de la Angelopolis para venderlo a precio de remate  por debajo del precio del mercado. No sin antes recibir, en privado, donaciones, sobornos y mordidas a funcionarios locales en cuya lista no escapaba el nombre del mandatario.

Al cambio de gobierno y al asumir Manuel Barlett Díaz la postula del fraude explotó y se inició un proceso de recuperación del patrimonio poblano, se interpuso demandas , por el penalista Manuel Rocha, a los beneficiarios o victimas del fraude.

 Entre los nombre en la lista de los defraudadores había varios empresarios de Monterey quienes habían adquirido el Banco de Oriente alegando legitimidad de la compara de una porción territorial. Ellos alegaban que había desembolsado grandes cantidades en la compra escrituradas, además de los sobornos entregados a los funcionarios y al gobierno de Piña Olaya. Naturalmente los precios de adquisición eran ínfimos comparados a los sobornos y mordidas.

 Se paró en seco la estafa contra el patrimonio de la Ciudad de Puebla. Otro 5 de mayo victorioso para el patrimonio poblano.

A pesar de que el Presidente Carlos Salinas de Gortari y el “vicepresidente” José Córdoba Montoya mantuviera un larga y pesada presión para que el recién “estrenado” gobernador Manuel Bartlett aceptara  con una disposición formal  y así en la Secretaria de Desarrollo Social se acreditara la posibilidad de la entrega efectiva de los terrenos a los defraudadores adquirientes. Pero no fue así, el mandatario cumplió con el ordenamiento territorial y se pudiera dar el desarrollo urbano, solucionado de manera racional y legal el crecimiento de Puebla.

Los gobiernos sucesivos de Melquiades Morales y Mario Marín cometieron varias corruptelas contra ese patrimonio de la ciudad, los más afectados fueron los predios destinados por su uso vocacional y de bienestar social: las reservas de bosques y jardines. En ese contexto fue injustificable la entrega del enorme predio del Tecnológico de Monterrey que realizó Melquiades Morales, sin ninguna justificación sustentable ecológica, o de bienestar social, ni utilidad pública, incluso de aprovechamiento fiscales municipales. El mayor atracó sufrido por los poblanos.

De igual manera el gobierno de Mario Marín fue un gigante de la corrupción, entre sus “grandes hazañas” destaca la expropiación de la mitad de un gran predio destinado a jardines en beneficio de uno de sus cómplices, el desprestigiado empresario Ricardo Henani Mezher,  quien montaría ahí un simulacro de parque mágico como atracción y diversión. Como ladrón que roba a ladrón ocurrió que suerte de dicho predio entrara en disputa por el agonizante gobierno de Moreno Valle quien construyó ahí el exquisito Museo Barroco cuyo costo fue de 7 mil millones de pesos, pero “vive de prestado” ,  dado que carece de un patrimonio artístico  propio, es una burla hiriente a los poblanos que enfrentan déficits  culturales, y sociales  que requieren de una visión de mayor equidad y participación social.

Los atropellos de Moreno Valle al pueblo de San Andrés Cholula al modificar sus limites para despojarlo de predios localizados en la Angelópolis, es el refrendo de un despotismo ambicioso carente de razón, derecho y sentido de la historia poblana.

Una crónica urbana,  con larga cadena de atracos,  a la hermosa ciudad de los Ángeles,  solo han sido rotos en su eslabón más débil, durante el rescate , aun  contradictorio, del gobierno de Manuel Bartlett, en beneficio parcial del patrimonio poblano. Como dice el pueblo “de lo perdido lo que aparezca”,  aunque los demonios siguen sueltos.

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