lunes, 25 de abril de 2016

Explosión de Pajaritos una consecuencia de la corrupción

Son unos corruptos afirma AMLO
Sobre la tragedia que causó la explosión en la refinería de Veracruz, Andrés Manuel López Obrador afirmó: “Estos corruptos también quieren privatizar las refinerías y en Pajaritos se privatizó la planta petroquímica. Se entregó a un banquero, Antonio del Valle, y él lo que hizo para ganar más sin pensar en la gente, porque son muy inhumanos, recortó el personal. Habían dos mil 200 trabajadores y corrieron a mil 500, dejaron a 700 y eso significó sacrificar la seguridad y el mantenimiento”.

Es lo mismo que quieren hacer con las seis refinerías que hay en el país, entre ellas la que se encuentra en el puerto de Salina Cruz, dijo. Y advirtió que en 2018 “vamos a cancelar esas mal llamadas reformas estructurales”.

Funcionario de PEMEX alertó sobre tragedia

Una semana antes de la explosión en el complejo petroquímico Pajaritos, Jorge Humberto Freyre, subdirector de Producción de Petrolíferos de Petróleos Mexicanos (Pemex), envió el oficio 0307 a los directores de las seis refinerías del país, en el cual señaló que, “debido a las limitaciones para la asignación de recursos presupuestales y gastos de operación, se solicita extremar la supervisión y vigilancia de las condiciones de operación y equipos estáticos y dinámicos de las plantas de proceso y servicios principales, para asegurar el cumplimiento de los parámetros de”terminados en su diseño y evitar cualquier falla que se refleje en paros no programados.

En el memorando, con fecha 13 de abril, se reconoce que hay falta de recursos para los trabajos de mantenimiento y que se tiene que cuidar la operación, pues no existe dinero disponible para labores extraordinarias.

Rapiña ante desgracia
Una treintena de obreros de Pemex y empleados de empresas contratistas de Petroquímica Mexicana de Vinilo se arremolinan alrededor de un tambo de tamales: “éntrenle, éntrenle, ahora que hay”, grita un coordinador de grupo, Javier, chaparrito, con el pelo cortado como si fuera militar, pero enfundado en el tradicional traje naranja de petrolero. Repara: “aquí nos agandallamos la papa, pero adentro ya está la rapiña”.

Por la explosión del pasado miércoles, en donde han muerto hasta el momento 28 personas, más de 160 resultaron heridas y hay cifras inexactas sobre las decenas de desaparecidos, administrativos foráneos de Pemex, militares y marinos mantienen el control del complejo Pajaritos.

En contraste, en oficinas de empresas subrogadas de la paraestatal como ICA, Gamsa, Welding y demás ya empezaron a “desaparecer” computadoras, herramienta industrial, mochilas con prendas y objetos personales y otros dispositivos electrónicos.

“Por la explosión vino mucha gente de (la ciudad de) México, entró mucha gente externa y varios administrativos de los contratistas ya se están quejando de robos, de saqueo de oficinas. La rapiña allá adentró está a todo lo que da”, explica Javier, quien presta sus servicios a Gamsa.

Un sobreviviente narra lo ocurrido
Se puede decir que Arnulfo Núñez Lugo tuvo suerte al salir solo con una fractura en la pierna luego de exponerse a tres explosiones. La tragedia de ese día la recuerda con nitidez. Al darse cuenta de que había problemas técnicos en una planta de refrigeración del complejo petroquímico Parajitos, donde labora, intentó detener la operación e inhabilitar los reactores. Pero en ello, ocurrió el primer estallido y una nube química arropó a sus compañeros. Fue corriendo al cuarto de control y avisó que desalojaran rápidamente: "Esto nos va a envolver, va a reventar".

Nuñez Lugo es uno de los 136 trabajadores heridos en el accidente de la planta de Veracruz operada por una empresa afiliada a Petróleos Mexicanos, una tragedia que cobró la vida de 32 personas, según el último recuento oficial. Trece de los hospitalizados están en condiciones de gravedad, según confirmó José Antonio González Anaya, director general de Petróleos Mexicanos.

En medio de la emergencia, Núñez intentó alejarse junto con sus compañeros de trabajo, pero sobrevino una segunda explosión que los arrojó de nuevo al suelo. Aunque perdió el casco de seguridad logró llegar a otros controles, pero la energía eléctrica ya se había interrumpido. En ese momento, sintió el impacto de la tercera onda expansiva.

"Me retiré a una zona más segura, empecé a hablar a las plantas vecinas a que me suspendieran el envío de gas, de combustible; hablé a la planta de cloro (para) que me suspendieran el envío de cloro; la de oxígeno para que todo fuera local y no fuera global e involucrar más centros de trabajo", narró Núñez Lugo, originario de Cerro Azul, Veracruz.

Fue cuando al mirarse la pierna se dio cuenta de la fractura expuesta que tenía. Estaba empapado en sangre, no veía bien, no escuchaba, pero todavía pudo llamar a su esposa, que trabaja en la planta de oxígeno, para que avisara que cerraran todas las válvulas y el envío del gas.

Sepultan los primeros cuerpos

Alfredo Gallegos Nava también se recupera de las heridas en una cama de un hospital. También fue uno de los trabajadores de la petroquímica que hicieron lo posible por contener los impactos de este accidente.

Recuerda que pidió a colegas que se hicieran cargo de los últimos procedimientos de seguridad, siempre y cuando no pusieran en riesgo sus vidas, mientras ordenaba a otros que abandonaran la zona.

Mientras lo envolvía una "atmósfera de ácido", pudo disparar un compresor para evitar más daño.

"Salgo corriendo ya casi atrapándome el ácido cuando viene el estallido y me aventó contra una columna", contó al presidente Peña Nieto, quien lo visitó en su habitación 119 del Hospital Regional de Minatitlán de Pemex.

En medio del desalojo y las explosiones cayó desde el tercer piso. No perdió el conocimiento a pesar de que se rompió la cabeza, recordó, y logró salir con la ayuda de Jorge Uscanga, su segundo jefe, quien lo sacó del área crítica, y después aunque con mareos logró llegar a una ambulancia.

Este domingo, con ayuda de perros, los rescatistas llegaron hasta algunas de las áreas más afectadas por la explosión el miércoles y encontraron más cuerpos, informó la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

La empresa señaló que ya se conoce el paradero de todos los trabajadores que estaban ese día en la planta del puerto de Coatzacoalcos, en el Golfo de México.

Pemex señaló en un comunicado que de los 32 fallecidos, se han identificado y entregado a sus familiares a 26, mientras que se realizan pruebas de ADN de los otros seis cuerpos de los que no se conoce aún su identidad.

La explosión fue causada por una fuga de químicos, lo que generó un gran incendio y una enorme nube de humo que cubrió la ciudad según indica la agencia Reuters.

En la tarde del jueves, 108 heridos fueron dados de alta, según informó la Jurisdicción Sanitaria.

La planta de Coatzacoalcos, a unos 372,82 millas (600 kilómetros) al sureste de la Ciudad de México, es operada por la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo, una asociación de la compañía privada Mexichem y Pemex. Ahí se hace cloruro de vinilo, un producto químico peligroso que se utiliza para fabricar tuberías de PVC.

Pierde MEXICHEM 532 millones de dólares

Por la explosión en el complejo químico Pajaritos bajó en 532 millones de dólares el valor de mercado de Mexichem en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) entre el jueves y viernes de la semana pasada, al caer el precio de sus acciones 8.4 por ciento.

La empresa química de Antonio Del Valle se declaró en fuerza mayor dentro de un contrato interno de Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), la cual nació de la unión con Pemex para operar el complejo ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz.

Fuerza mayor es una figura legal que libera a las empresas de demandas contractuales, debido a eventos que no se pueden prever o evitar; eso quiere decir que si otras compañías resultan dañadas por este hecho, no la pueden demandar.

Analistas de Banamex previeron que la explosión repercuta en la industria química mexicana, pues impactaría en las operaciones del sector químico ubicado en Morelos, lo cual también tendrá un efecto marginal negativo en Alpek.



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