lunes, 6 de julio de 2015

Afores

Mal negocio el ahorro en Afores
2015 0706 | Tras una vida cotizando en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el dinero retribuido mensualmente por las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES) equivale a menos de un tercio del salario que recibía el empleado antes de jubilarse. Este recurso es insuficiente, coincidieron especialistas, para sufragar las necesidades básicas en la última etapa de la vida, por lo que el retiro con el que sueñan muchos poblanos después de trabajar sin descanso durante años puede convertirse en una pesadilla. 


Según una proyección aproximada de El Sol de Puebla, tras 40 años cotizando en el IMSS mediante el esquema de las AFORES -que entraron en operación en 1997-, un poblano con un sueldo mensual de 9 mil 67 pesos, cifra promedio que reciben los profesionistas en el estado según la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), recibirá cuando se jubile a los 65 años, 2 mil 667 pesos cada mes, es decir, un 29.4 por ciento de la cantidad percibida anteriormente.

Este cálculo, establecido con el rendimiento neto promedio de 8.42 por ciento que registraron las Afores en 2014 según la Comisión Nacional de Sistemas de Ahorro para el Retiro (Consar), considera únicamente la aportación obligatoria realizada bimestralmente por el Gobierno federal, el patrón y el propio empleado, equivalente a un 6.5 por ciento del salario mensual.

Los 2 mil 667 pesos mensuales, estimados de acuerdo a 74.6 años de vida -la esperanza media en el estado registrada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), deberían bastar para cubrir todas las necesidades básicas del jubilado. Pero no es así.

Un hogar poblano cuyo proveedor principal tiene 65 o más años gasta en promedio 103 mil 171.50 pesos cada año, es decir, 8 mil 597 mensuales. Esta inversión anual, reflejada por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGASTO) de 2013, es destinada principalmente a sufragar vivienda, agua electricidad, gas y otros combustibles (32 mil 101.22 pesos), alimentos y bebidas no alcohólicas (29 mil 196.85 pesos) y transporte (9 mil 394.09 pesos).

Aunque, apuntó Anselmo Salvador Chávez Capó, catedrático investigador de la Facultad de Administración Financiera y Bursátil de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), algunos gastos son menores en comparación con otras etapas de la vida, la cantidad obtenida por las AFORES no es suficiente para cubrir las necesidades primordiales.

"Los montos que tú puedas acumular, aunque lleves mucho tiempo laborando, terminan convirtiéndose en recursos que no son suficientes porque realmente llega a ser aproximadamente como el 50 o 60 por ciento del recurso que tú deberías tener y que está relacionado con tu último nivel de ingreso", explicó.

La creación de las AFORES obedece a un cambio de paradigma en la política social, al pasar, señaló Chávez Capó, de un "Estado de bienestar social" a un "Estado de beneficio social compartido". "El Gobierno ya se encargó de que el Estado no tuviera una participación, y eso no se transforma en un pasivo laboral para el Gobierno, sino que la Iniciativa Privada y los trabajadores son ahora los únicos responsables de su futuro", afirmó.

¿Conocen los poblanos la precariedad que enfrentan si confían únicamente en las aportaciones obligatorias en las AFORES? Para la delegada de la STPS, Vanessa Barahona de la Rosa, la respuesta es sí. "Se ha privilegiado y se ha hecho hincapié en que el ahorro por parte del trabajador es muy importante", afirmó. "Se ha tenido que hacer ver al trabajador que el AFORE no quiere decir un ahorro único y exclusivamente por parte del Gobierno, sino que es tripartito".

Sin embargo, indicó Marcos Gutiérrez Barrón, profesor investigador de la Facultad de Economía de la UPAEP, existen obstáculos que dificultan a los poblanos reservar parte de sus ingresos para el futuro retiro, sin poder aumentar así las aportaciones voluntarias que cualquier trabajador puede realizar en las AFORES.

Entre estos impedimentos, destacan la precariedad económica que imposibilita incluso cubrir gastos comunes, la falta de confianza en las instituciones financieras y la inclinación por sistemas de ahorro menos formales.

"Las aportaciones voluntarias tienen que ver con el ahorro, las personas no ahorran, entre otras razones, porque hay un desequilibrio entre el ingreso y el gasto", ejemplificó. "Hay una desconfianza en las instituciones financieras por ahorrar, por todos los fraudes que ha habido. Es común que las personas utilicen las formas informales de ahorro, el dinero en la tanda, el dinero debajo del colchón... y eso realmente no aporta nada para su futuro".

Si no existen políticas públicas enfocadas a aumentar el ahorro de los hogares y, en consecuencia, esta tendencia continúa, advirtió el académico, el problema será "muy serio" en los próximos años. "-Con las AFORES- se soluciona el problema de las finanzas públicas pero no se soluciona el problema de la persona que se va a jubilar en el futuro porque sus recursos que está ahorrando ahora son insuficientes", alertó.

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