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Al Pescado le encuentran drogas en el Cereso

Desde el penal de San Miguel promueve revuelta contra comandante y elementos del grupo Táctico; también vende droga. De sus otros dos compañeros de protesta, uno dice que lo cargaron de drogas cuando fue detenido por asalto y secuestro

Alfonso Ponce de León

Alejandro Modesto Gutiérrez Hernández, uno de los tres internos del penal de San Miguel cuyos familiares protestaron por su detención, frente a las instalaciones del Poder Judicial Federal (PJF) bajo el argumento de irregularidades en su detención, el jueves 24 de septiembre rindió declaración —en el área de Locutorios de San Miguel— luego que personal de seguridad y custodia encontró en su poder una cantidad indeterminada de droga.

Gutiérrez Hernández envió esa misma tarde del jueves una carta escrita a mano, dirigida a diversos medios de comunicación, además de la XXV Zona Militar, donde continúo la protesta contra el comandante del grupo Halcón, Saúl Gamboa Condado, argumentando que él y los internos Antonio Fernández Sánchez y Juan Sánchez Mosqueda, fueron detenidos y acusados por delitos contra la salud porque se negaron a entregar dinero al comandante, incluso dicen haber sido privados de su libertad y “cargados”.

Entre quienes iniciaron la protesta contra no sólo del comandante Gamboa, sino también de cuatro elementos del grupo Halcón de la Policía municipal, está María Antonia López Cruz, bajo investigación federal en el Juzgado Segundo de Distrito, junto con su hermano José de Jesús López Cruz y Edgar Sánchez, detenidos por elementos de la Policía Ministerial del Estado (PME), acusados por delitos contra la salud de acuerdo a la averiguación previa 811/2009/1/PUE/PGR.

Antonia es esposa de Antonio Fernández Sánchez, quien la tarde del 24 de abril de 2007 fue detenido por elementos del grupo Halcón de la Policía municipal en posesión de 50 grapas de cocaína en la calle Venustiano Carranza, frente al número 61, en la colonia Ampliación Vista Hermosa Alamos.

La mamá de Antonia, Concepción Cruz Sánchez, tiene pocos meses de abandonar las instalaciones del Cereso de San Miguel, donde purgó condena por delitos contra la salud, de que el 28 de enero de 2007 fue detenida por elementos de la Policía Judicial del Estado (PJE), actualmente PME, en posesión de 15 bolsas con marihuana, que dijo vendía dentro y fuera del mercado; también fueron detenidos en ese mismo operativo Alejandro Xinaxtle Sánchez, Verónica Rosas Fuentes, Ana María Brito González, Angélica Ramos Flores, Francisco Díaz Pérez, Josue Huerta Flores, Francisco Javier Becerril Montiel y Fidel Sánchez Saavedra.

Esta misma mujer, meses antes de su detención, había acudido a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) cosiéndose los labios, donde se colocan muchos jóvenes los piercings, para protestar por la detención de su esposo.

Un narcomenudista que en realidad es asaltante
Entre los familiares de los tres internos del penal de San Miguel que sostienen que fueron privados de su libertad y “cargados con drogas” está una mujer que no dio su nombre pero que dice ser la esposa de Juan Sánchez Mosqueda; dijo que su marido fue privado de su libertad y presentado como “narcomenudista” por no dejarse sobornar.

Al respecto, hay un boletín de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal fechado con el día 27 de Mayo de 2007 donde detalla que Juan Sánchez fue detenido junto con otros dos sujetos que mantenían en calidad de rehén a un menor de nueve años de edad, con la intención de apoderarse de un trascabo.
En la detención de Mosqueda y otros dos de sus cómplices, con antecedentes penales, hubo una balacera y uno de los sospechosos resultó lesionado en un tobillo.

El boletín
César Méndez García de 36 años, Gabriel Mírales Hernández de 34 años, y Juan Sánchez Mosqueda de 32 años son integrantes de una peligrosa banda de asaltantes, detenida por elementos del grupo Táctico perteneciente a la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, además de recuperar un trascabo marca Caterpillar.

Los hechos ocurrieron cuando el afectado, Rolando Héctor Rivera, de 21 años y su sobrino Javier Zacateco Viveros de nueve años, trabajaban en la colonia Castillotla. En ese momento Juan Sánchez Mosqueda les contrató para hacer un trabajo unas calles más adelante, pidiendo que lo acompañaran. Al llegar al lugar ya los esperaba escondido dentro de una casa abandonada César Méndez García, quien sorprendió al trabajador golpeándolo en la cabeza; de igual manera golpean a su sobrino, amarrándolo con unas vendas para no pudiera escapar. Ambos son encerrados en dicha vivienda.

En esos momentos en la 11 Sur, a la altura de la 141 Poniente, elementos del grupo Halcón en su recorrido de rutina se percatan que en esta calle un grupo de sujetos amagan con arma a un trabajador y a un menor de edad que lo acompañaba a bordo del Caterpillar, número económico 11. Por lo que de inmediato organizan un cerco de seguridad en torno a esta calle para rescatar a los afectados, sin embargo uno de los delincuentes ve a uno de los uniformados y de inmediato dispararan contra los policías; estos repelen la agresión, logrando desarmar a todos ellos. César Méndez García, presunto delincuente, fue herido en la tobillo durante el enfrentamiento, por lo que fue necesario la presencia de la Cruz Roja, unidad 292, en el lugar.

Sin embargo durante el tiroteo, uno de los agresores logra escapar de la policía dirigiéndose hacia el infonavit San Ramón, dónde permanece oculto por unos minutos, pero gracias a que una vecina, testigo del escape, informó a los municipales dónde se escondió dicho criminal, se dio su aseguramiento cuando se cambiaba de ropa; este sujeto dijo llamarse Gabriel Mírales Hernández.

Fueron aseguradas un Ford Topaz blanco, una pistola tipo escuadra calibre .45, un arma de fuego tipo escuadra calibre .32, un arma blanca, además de la recuperación del trascabo y el rescate de las víctimas.

Cabe mencionar que César Méndez García en 1994 estuvo en prisión luego de asaltar un banco, purgando una condena de diez años. Gabriel Mirales Hernández también estuvo cuatro años en el Cereso por portación ilegal de arma de fuego. Los tres sujetos fueron puestos a disposición del Ministerio Público por el delito de robo. Se sabe que estos hombres son responsables de varios robos de maquinaria y transportistas en el sur y norte de la ciudad. Si los reconoce, denúncielos.

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