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Venganza, el motor de la madre asesina

Saraí actuó por venganza. Quiso chantajear a Efrén pero él ignoró sus mensajes: las consecuencias de apagar su celular fueron mortales 

 

Alfonso Ponce de León Salgado

Desde la mañana del viernes primero de agosto Saraí Gómez Palma comenzó a enviar informes que indicaban que iba a matar a sus hijos. Efrén Rodríguez Sandoval lo confirmó al entregar al Ministerio Público de Tehuacán su teléfono celular, donde aparecen mensajes enviados por Saraí que alertan que iba a arrebatarles la vida a sus hijos, sólo que Efrén dice que ese viernes apagó su celular y el sábado al activarlo recibió los mensajes.

“Me voy, no me puedo ir sola, me llevo a mis hijos”, “nos vamos al paraíso y los tres te vamos a estar esperando con amor, te amo”, “no te preocupes por el dinero de las colegiaturas, ya no las vamos a necesitar”, “te acuerdas que queríamos morir los cuatro”, “tienes fotos y un lugar dónde llegar”. Cualquiera de estos mensajes indicaba que Saraí iba a matar a sus hijos, pero fueron vistos demasiado tarde.

Al encender su teléfono Efrén no pensó que las amenazas fueran ciertas, de hecho no le prestó mucha atención porque Saraí lo chantajeaba con quitarse la vida si no regresaba con ella y con sus hijos. De hecho, el 27 de julio había recibido otro mensaje de Saraí que decía, “quiero hablar contigo de tu muerte, ja,ja,ja”.

Del caso de Saraí, la mujer que asesinó a sus hijos a palos y después se suicidó, el periódico El mundo de Tehuacán le ha dado una cobertura total, sobre todo porque los hechos ocurrieron en esa ciudad, en calle Dalias 2102 letra A, del fraccionamiento Rancho Las Flores.

Ayer la Procuraduría General de Justicia (PGJ) confirmó que la tarde del viernes Saraí Gómez Palma asesinó a palos a sus hijos José Eduardo Rodríguez, de 5 años, y su hermana Edna, de 3, y que los cargó y llevó a su recámara para acostarlos en la cama y arroparlos. Así los tuvo más de 24 horas, mientras elaboraba los mensajes póstumos, dirigidos principalmente a su exesposo Efrén.

Efrén, en su declaración rendida ante el representante social, dice que la tarde del sábado fue a visitar a sus hijos, como lo hacía todos los fines de semana, además de que le entregaría los 450 pesos a Saraí y pensaba llevarle una despensa, como lo hacía todos los fines de semana desde que se separaron, pero al llegar notó un olor putrefacto.

Lo primero que hizo fue buscar a sus hijos, los halló sin vida, arropados y recostados en una de sus camas. Los niños estaban agarrados de las manos, entre éstas había una foto de Efrén, su padre, que decía al reverso “Díganle a Efrén que vea lo que le dejé”.

Efrén, desesperado, bajó corriendo al primer piso y fue cuando descubrió el cuerpo sin vida de Saraí, que estaba suspendido de uno de los escalones de la escalera que da al segundo piso. Llamó de inmediato al 060 pero le dijeron que no estuviera jugando, por lo que salió corriendo y pidió ayuda a dos policías que pasaban por el lugar.

 

 

Saraí engañó a su esposo, por eso se divorciaron

Leticia López Benítez, la agente del Ministerio Público de Homicidios, tomó la declaración de Alba Raquel Rodríguez, la hermana de Efrén y tía de los dos niños asesinados, quien dijo que hace un año Efrén descubrió a su esposa Saraí sosteniendo relaciones en un vehículo de su propiedad, tras haber salido de una discoteca, por lo que decidió abandonarla.

Desde esa fecha Saraí lo amenazaba con que se iba a quitar la vida, por lo que tuvo que intervenir el DIF municipal, donde acordaron que él tendría que visitar a sus dos hijos los fines de semana, que les iba a proporcionar todo lo necesario para su manutención y para su estudio.

Saraí fue considerada como una mujer demasiado posesiva, con problemas sicológicos, de ahí que no tomaba en cuenta los mensajes a su celular donde le decía que se iba a quitar la vida.

 

 

Informe criminalístico

José Eduardo Rodríguez Gómez, de 5 años de edad, murió como consecuencia de traumatismo craneal.

Edna Rodríguez Gómez, de 3 años de edad, murió por traumatismo toráxico y craneal.

Cuando fueron encontrados los cuerpos tenían entre 48 y 72 horas de haber muerto.

Saraí Gómez Palma, la madre de los dos niños y homicida, murió como consecuencia de asfixia mecánica por ahorcamiento.

Los recados póstumos que dejó antes de inmolarse corresponden a su letra.

 

 

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