lunes, 6 de octubre de 2003

Aura y los espíritus chocarreros


por Dip. Rodolfo Herrera Charolet


Se publica en un clasificado; “aceptamos obreros ambos sexos”; ¡Anatema! ¡Híbridos! ¡Hermafroditas! ¡Andróginos! ¡Monstruos!, así se expresaría Carlos Abascal Carranza, el Secretario del Trabajo designado por el presidente Fox, si leyera el anuncio del periódico.


Cuando vi en un escaparate el librito, pensé que era uno de esos textos sensacionalistas que enseña a leer el aura, después, con el morbo del momento lo leí detenidamente y surgieron interrogantes y deleites, sobre lo que quiso decir Carlos Fuentes y sus letras. Ahora pasado el tiempo y dada la lectura debida al texto, en forma irreverente le pregunto cuando afirma:
“Acuda en persona”...


- ¿Se puede acudir sin ella?.


“Tocas en vano con esa manija” ....


- ¿Acaso no se dice; “tocas en vano con el picaporte”?.


Pero alejado de la chocantería de aplicar la exactitud del lenguaje y más deleitado por la historia que el erudito narra, “Aura”, sin duda alguna que es un libro digno de ser leído, pero con la advertencia de que el asiduo lector debe tener amplio criterio y evitar el miedo, porque; “también el diablo fue un ángel, antes...”, como lo escribió el general Llorente: “Consuelo, le démon aussi était un ange, avant...”.


En la singular historia, los maullidos de los gatos recuerdan a los espíritus chocarreros, advirtiéndole a Felipe Montero que su atracción sexual tendrá precio. La devoción y santería recobra vigencia cuando la anciana llorando, se tira fuera de la cama y esas dos noches, antes de la despedida de la tercera; el lavado de pies, la ostia, el cristo y la consumación de un singular matrimonio, estarán precedidas por el sacrificio de un macho cabrío.


- ¿Acaso se refiere a una misa negra?


- ¿Es doña Consuelo una bruja?


- ¿ Aura será un súcubo que le robará la juventud al joven historiador?.
La narración no define las anteriores interrogantes pero las dibuja.


La joven Consuelo “martiriza al gato” y al general le pareció una “inocente infantilidad”. De esta forma Carlos Fuentes dibuja lo que nunca afirma, dejando al lector amenazado con sus fobias y atado a sus instintos, excluyendo la traducción de sus citas en francés.


Así las cosas de un buen cuento, de una ficción magistralmente escrita... entonces...
- ¿Qué fue lo que le disgustó al neófito Secretario?.


- ¿Será acaso que Abascal Carranza es miembro del sociedad de la defensa de los derechos de los animales?. Por aquello del “gato martirizado” que fue utilizado en una asunto de índole sexual.


- ¿Será Abascal miembro de la sociedad de la salud e higiene pública?. Para enojarse cuando se sacrifica al chivo fuera de un lugar autorizado.


- ¿Será acaso defensor de la Real Academia del Lenguaje?. Por la osadía del escritor de citar en francés sin la debida traducción.


Cualquiera que sea la razón de intolerancia, del señor Secretario, creo que en la actualidad y dado el avance de lo sicalíptico en lo cotidiano, es mejor leer de una pluma experimentada el conocimiento que a diario se acumula que hacerlo de manera cruda y directa de miles de pasquines clandestinos.


Recomendable es sin duda una obra que prefiere prescindir de los detalles obscenos. La exégesis de esas líneas magistralmente hilvanadas, me obliga a garantizar, que el erudito ha dejando a la imaginación y al tamaño de la perversidad individual, el sentido de lo escrito en abstracto. Así que, Carlos Abascal Carranza interpretó lo que en su interior existe, la podredumbre de su mojigatería.